Fotos gratis sin IA de: Un radiante campo de girasoles brilla bajo el sol en la Llanada Alavesa, Euskadi. Las flores amarillas miran al cielo y un horizonte lleno de luz natural.
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77917-Un radiante campo de girasoles brilla bajo el sol en la Llanada Alavesa, Euskadi. Las flores amarillas miran al cielo y un horizonte lleno de luz natural.
73717-Amanecer en el monte Txindoki. Nieblas al amanecer en el monte Txindoki, Euskadi
82997-Arbol solitario al atardecer en el monte jaizkibel, costa de euskadi.
83655-Atardecer con nieblas en las montañas de Euskadi. Atardecer en el parque natural de Aiako harriak, Euskadi
83696-Otoño en el bosque de Hayas. Hayedo encantado en el Parque Natural de Urbasa-Andia, Navarra
48083-El sol se esconde tras las montañas en el circo de Lescun, Pirineos de Francia
80603-Después de la tormenta sale el sol. Senderista en el monte Jaizkibel frente al mar, costa de Euskadi
32799-Fotografía del Dolmen de Sorginetxe bajo un Cielo Nublado en Álava. La imagen presenta el emblemático dolmen de Sorginetxe, situado en la llanada alavesa, en Euskadi. Se eleva imponente contra un fondo de cielo grisáceo y nubes esponjosas que parecen envolverlo. La textura de las piedras del dolmen contrasta con la suavidad del cielo, creando una atmósfera mágica.
73163-Peine del Viento. Olas en el Peine del Viento al amanecer en la ciudad de Donostia-San Sebastian.
73761-Salto del Nervión. Arco iris en el valle de Ayala y salto del río Nervión, Euskadi
76656-Camino del norte. Senderista al atardecer en el camino de Santiago - Camino del norte, monte Jaizkibel, Euskadi
84067-Monte larrun y Pirineo de Navarra. Las montañas no son solo accidentes geográficos, sino el alma indómita del norte peninsular. En este escenario, Navarra se erige como un puente natural donde la fuerza de los Pirineos comienza a suavizarse hacia el mar, ofreciendo paisajes de una diversidad sobrecogedora. Desde las cumbres nevadas de los valles orientales hasta los hayedos de la Selva de Irati, la cordillera pirenaica define la identidad de una tierra forjada entre valles y picos.
En este cordón umbilical de piedra, destaca el Monte Larrun (La Rhune), una cima emblemática que vigila la frontera entre Navarra y el País Vasco francés. Con sus 905 metros de altitud, Larrun es un balcón privilegiado al Cantábrico. Ascender por sus laderas es recorrer la historia de los pastores y las leyendas de la mitología vasca, disfrutando de una panorámica que une la intensidad del Pirineo con la inmensidad del océano. Es, sin duda, un santuario para quienes buscan la paz en la altura.
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